- - - - El HORIZONTE EN VINARÒS - - - - Un libro Joya / A special edition book

"Hacer mano", "Hacer ojo"... Un entrenamiento creativo... y mucho más.

 "Hand training", "Eye training"... A creative training... and much more.

 

No es extraño que un pintor abandone momentáneamente sus lienzos, tubos de oleo y pinceles, salga con un lápiz y una libreta a la calle y se dedique a dibujar para “hacer mano”. En el ámbito de la pintura, es normal que un autor ejercite sus habilidades dibujando las formas de la realidad que enfrenta. “Hacer mano” es una expresión habitual dentro de su mundo.
 
Yo suelo decir que salgo a “hacer ojo”.

“Hacer ojo” es algo que, en mi caso, solo ocurre entre colecciones. Mientras estoy inmerso en esa enajenación voluntaria a la que me someto con mis series, ninguna distracción es buena. Cuando comienzo una de mis colecciones, abandono casi por completo cualquier otra ocupación que requiera una cámara en la mano.

Por más satisfecho que me sienta, cuando decido terminar una colección es porque ya tengo ganas de parar con un tema que empiezo a sentir agotado dentro de mí. Muchas veces las colecciones son como vampiros y te apagan antes de lo que pensabas. Mi galerista, Toni Pena, quiso matarme cuando decidí parar la colección de los “Yoes” con la obra número diecisiete, ya que él esperaba al menos veinticinco. Lo cuenta en el libro que publicó sobre la colección con la editorial Ferramulín. Yo ya no daba más, estaba agotado, sabía que iba a llenar las obras de tics y repetirme. Me ofrecí para la guillotina y me perdonó la vida. Nos reconciliamos con una cena en el Nou, y me permitió seguir haciendo lo que quisiera, no sin antes preguntarme por lo que iba a hacer ya mismo.

It is not unusual for a painter to temporarily put aside their canvasses, oil paints and paintbrushes, and to go out  with a pencil and a sketchbook and to devote themself to sketching in order to practice "hand training". In the painting world, it is normal for an artist to exercise their skills by drawing the shapes found in reality which they encounter. "Hand training" is a typical expression in their world.

I usually say that I go out to practice "eye training".

"Eye training" is something which, in my case, only occurs inbetween collections. Whilst I am immersed in this voluntary madness which I subject myself to with my series, any distractions are bad. When I begin one of my collections, I almost completely give up any other occupation which would require holding a camera.

No matter how satisfied I may feel, when I decide to end a collection, it is because by that point I feel like finalizing a theme which I have begun to feel has been used up within myself. The collections are often like vampires and they drain you sooner than you had expected. My art gallery owner, Toni Pena, wanted to kill me when I decided to end the "Yoes” collection with work number seventeen, since he had expected at least twenty-five. He talks about it in the book he published about the collection through the Ferramulín publishing house. I had no more to give, I was worn out, I knew that I would fill the works with tics and repeat myself. I offered myself up for the guillotine and he pardoned my life. We made up over dinner at the Nou, and he let me continue doing whatever I wanted to, but not before asking me what I would do next.

Pero empezar otra serie no es algo tan sencillo como decirlo o quererlo. Las nuevas ideas siempre esperan a que esté vacío de lo anterior, exigen un reposo, un olvido, una nueva y diferente energía interior para que se produzca el afortunado renacimiento. Con cada colección intento recomenzar desde cero tanto como me sea posible. No tengo ningún interés en convertirme en la repetición de mis grandes éxitos.

Para conseguir esa innovación dentro de mí mismo no hay nada peor que forzar la situación. Ya sé por experiencia que lo que va a salir no será más que un apaño, así que tras darme la primera bofetada nunca repetí el intento. Nadie se puede vaciar de lo que no se ha llenado. Pero he encontrado otros caminos que sí me funcionan para alimentar y despertar mi próxima pequeña obsesión.

Y así nació mi “Hacer ojo”. Esta práctica es como un ejercicio de dialogo mental con el mundo que me rodea.

Busco un tema que me interese y le dedico un tiempo, volcándome con él hasta que de nuevo me siento cargado de energía, con fuerza y ganas para desarrollar mi próxima colección. Siempre lo hago en exteriores, al aire libre, y forma parte de mi rutina habitual de preparación mental y sensibilización personal. Lo considero como si fuera mi entrenamiento creativo, mi elasticidad, mi calentamiento, la actividad que me pone los pies en el suelo y la parte más divertida de mi trabajo. Algo necesario para alcanzar el punto apropiado y volver a encerrarme dentro de mí con otra colección.

However, starting another series is not as easy as just saying it or wanting to. New ideas always wait until you are purged of what came before, they demand a rest, to be forgotton, a new and different inner energy in order for the welcome rebirth to take place. With each collection, I try to start from scratch insofar as I am able to. I am not in the least interested in turning myself into a regurgitation of my greatest hits.

To achieve this innovation within myself, there is nothing worse than forcing the issue. I know from experience that what will arise will be nothing more than a botch, so after having given myself the first slap in the face of that kind, I have never attempted it again. Nobody can empty themself of something they have not filled themself with. Nonetheless, I have found other paths that do work for me to awaken and nurture my next little obsession.

And that is how my "eye training" came into being. This practice is akin to an exercise of mental dialogue with the world around me.

I look for a subject that interests me and spend time on it, throwing myself into it until once again I feel re-energized, with the strength and enthusiasm to develop my next collection. I always do it outside, in the open, and it forms a part of my routine of mental coaching and personal awareness. I view it as if it were my creative training, my elasticity, my warm-up exercises, as the activity that puts my feet firmly on the ground and the most enjoyable part of my work. It is something necessary in order for me to reach the right state and to become completely focussed on and absorbed with another collection again.

A veces el proyecto me absorbe durante meses, e incluso durante años. Se vuelve poderoso. Tan poderoso que no me permite empezar con la colección hasta que no haya terminado por completo con él.

Normalmente, cuando el “hacer ojo” del momento llega a su fin, se archivan las imágenes y pasan a formar parte de mis recuerdos, siendo muy pocos de ellos los que han visto la luz de alguna manera. Son mis pequeñas cosas personales.

Así nació “El Horizonte en Vinaròs”.

There are times when I become engrossed with the project for months, and even for years. It becomes powerful. So powerful that it does not allow me to start the collection until I have completely taken it to its conclusion.

Usually, when the "eye training" of that period comes to an end, the images are stored away and they become a part of my memories, there being very few of them that have seen the light of day in one way or another. They are my own little personal things.

And in this way, "The Horizon in Vinaroz" was conceived.

En agosto de 2020, visto que la pandemia estaba obstaculizando todos mis planes en otros países, anulando proyectos firmados, que viajar era una quimera, que la frontera era el límite comarcal y que las exposiciones planteadas no tenían sentido práctico, decidí buscar un tema en que volcarme aparcando la colección nº 32, que ya había comenzado a preparar, y retomarla cuando mi estado de ánimo fuera más positivo.

Decidí hacer una colección de imágenes de la costa de Vinaròs como si dejara el mundo a mi espalda. El límite era el horizonte y yo debía encontrarme a mí mismo en ese infinito. Me viene a la cabeza un impactante cuadro de Mariano Matarranz, perteneciente a su serie Walden de 1987, dedicada al libro de H. D. Thoreau, que muestra a un hombre mirando hacia el bosque desde un alto, en plena noche, y que podría simbolizar mi posición en esos días.

In August 2020, given that the pandemic was getting in the way of all my plans in other countries – cancelling confirmed projects, making the thought of travel wishful thinking, the border was the county line, and proposed exhibitions made no practical sense – I decided to look for a subject to throw myself into and pause collection number 32, which I had already started to prepare, and take it up again when my state of mind were more positive.

I decided to put together a collection of images of the Vinaroz coast, as though I were turning my back on the world. The limit was the horizon and I had to find myself in its immensity. A striking painting by Mariano Matarranz comes to mind, which is part of his 1987 Walden series and is dedicated to the H.D. Thoreau book, it shows a man looking at the forest from a hill in the middle of the night, and it could symbolize my stance during that period.

Mariano Matarranz, Serie Walden, 1987

El 21 de agosto hice las primeras tomas. Durante nueve meses exactamente, como si de un embarazo creativo se tratase, recorrí arriba y abajo los doce kilómetros de costa de Vinaròs. Casi de modo habitual disparaba solo al amanecer. En cuanto el sol asomaba su nariz, yo guardaba la cámara y me sentaba a disfrutar de su presencia, porque era hermoso, pero ya no fotográfico; al menos para mi idea. En pocas ocasiones disparé al anochecer, aunque fueron fructíferas. Casi nunca disparé al mediodía, excepto en tormentas. El 21 de mayo de 2021 decidí que no había más horizontes y cerré mi mochila.

I took the first shots on the 21st of August. Over the course of exactly nine months, as though it were a creative pregnancy, I travelled up and down the twelve kilometres of the Vinaroz coast. I almost always only photographed at dawn. As soon as the sun began to rise, I put my camera away and sat down to enjoy its presence, because it was beautiful but no longer in a photographic sense – at least for what I had in mind. I rarely shot at dusk, even though they were productive. I almost never shot at midday, except during storms. On the 21st of May, 2021, I decided that there were no more horizons and I closed my knapsack.

Durante ese tiempo, casi cada día volví a casa con una imagen que justificaba el madrugón; a veces con dos. Había llegado a seleccionar más de trescientas fotos, tenía más que suficientes estímulos positivos dentro de mí y el ánimo empujando para volcarme en la colección aparcada. De este “horizonte”, apenas media docena de amigos cercanos habían visto alguna foto. El destino del proyecto parecía sellado y, al igual que con sus otros hermanos, me dispuse a guardarlo en el cajón de los recuerdos.

During this period, I invariably returned home with an image, sometimes two, that made the early starts worthwhile. By that point, I had selected more than three hundred photos, I had more than sufficient positive stimuli within myself and the motivation pushing me to throw myself into the collection that had been put on a back burner. Of this "horizon", scarcely some half dozen friends had seen any of the photos. The destiny of the project appeared to be sealed, and, the same as with its siblings, I was about to store it away in the box of memories.

Por el camino quedan un sin numero de anécdotas, de mojaduras, de nuevos conocidos y de conversaciones insospechadas con bichos de cualquier especie, humanos incluidos.

Pero no estaban estas fotos destinadas a morir en un disco duro. Ésta es la segunda vez que me pasa. Alguien, casi por casualidad ve lo que estoy haciendo y no me permiten cerrar el tema. En esta ocasión, una docena de fotos de esos archivos, impresas al azar para ver qué tal quedaba el diseño interior de una carpeta para otra idea, acabaron en manos de una persona, coleccionista de mi obra y amigo, que me presionó para hacer de aquello “algo más”, un libro, una exposición y, ya que conocía de cerca el proyecto que me llevaría próximamente lejos de España por muchos años, quería que dejara aquellas imágenes como mi legado para la ciudad.

Me negué a casi todo. Como siempre digo: “Mi obra son mis colecciones. Yo “hago ojo” como entrenamiento, es la elasticidad del gimnasta antes de entrar a la lona, pero el ejercicio es lo que se hace dentro de ella”. Y como siempre ocurre, nadie me hace caso.

Mi galerista entró en el juego. Acepté a regañadientes preparar una exposición limitada a la ciudad, sin rotación a ninguna parte. Pero la selección en grandes tamaños no daba para exponer más de veinte fotos dentro de la sala de exposiciones municipal, en mi opinión demasiado poco. Para hacer una presentación adecuada, me propuso hacer una proyección de otras doscientas fotos durante la inauguración, que podría durar quince minutos y en la que, alguien vinculado con la ciudad, tocara una pieza musical para acompañar las imágenes. No fue posible encontrar al músico dispuesto, así que hablé con un viejo amigo y le propuse un proyecto a tres bandas en relación con los paisajes marinos (sonido, imagen y escenografía). Y ya está muy avanzado, pero éste es otro tema y no toca hablar de él aquí. Lo siento, será en un próximo blog.

Along the way, there have been an endless number of anecdotes, soakings, new
acquaintances and unexpected conversations with creatures of every species, humans included. Yet these photos were not destined to be laid to rest in a hard drive. This is the second time this has happened to me. Someone, almost by chance, sees what I am doing and doesn't let me close the topic. This time, a dozen photos from these files, printed at random to see how the inner design of a folder for another idea would look, wound up in the hands of a person – a collector of my work and a friend – who pushed me to make something more of them: a book, an exhibition, and, since they were fully aware of the project that would soon take me away from Spain for many years, wanted me to leave those images as my legacy to the town.

I said no to almost everything. As I always say: 'My works are my collections. I do "eye training" as practice, it is the warming-up of the gymnast before entering the arena, but the actual exercise is what they do in it.' And, as always happens, noone pays me any attention.

My gallery owner joined the fray. Against my will, I acquiesced to putting together an exhibition which was limited to the town only, without being shown anywhere else. However, the selection of large-dimension photos made it impossible to exhibit more than twenty of them in the municipal exhibition hall, which in my opinion are too few. In order to give a suitable presentation, he proposed projecting another two hundred photos during the inauguration, which could last some fifteen minutes, and during which a person with ties to the town would play a piece of music to accompany the images. It was not possible to find a musician who was willing, so I spoke to an old friend and suggested a three-sided project related to marine landscapes (sound, image and stage design). By now, it is at an advanced stage, but that is another subject and this is not the place to discuss it. My apologies, that will be in a subsequent blog.

En el entreacto, mientras terminaba de hacer las pruebas de los archivos del Retablo del Mar, de Sebastián Miranda, destruido durante la guerra civil, que había recuperado de las placas de cristal de 1932 disparadas por mi abuelo Ángel González Pérez, y en cuyo proceso me había volcado durante más de seis meses – https://www.valentinfotografo.com/es/blog/95-el-renacer-del-retablo-del-mar –, comenté con mi galerista que daba por terminado el procesado de las imágenes, de otro proyecto, para un libro institucional de un gobierno autonómico. ¿Un libro? ¡Un libro! La sonrisa del galerista llegaba desde Italia hasta mi casa. Nuestra conversación le había dado una idea.

En menos de una semana tenía sobre la mesa su propuesta para preparar un libro joya en gran formato, de 50 cm de ancho a libro cerrado, con caja, tapas en lino impreso para libro y caja, en edición limitada a 25 ejemplares, con más de cien fotos seleccionadas e inéditas, la mayor parte de ellas a foto por página y con certificado de obra.

In the meantime, while I was finishing doing the proofs of the files of the "Retablo del Mar" ("Altarpiece to the Sea"), by Sebastián Miranda, which were destroyed during the civil war, and that I had recovered from the glass plates of 1932 which were photographed by my grandfather, Ángel González Pérez, and in which process I had immersed myself for over six months – https://www.valentinfotografo.com/es/blog/95-el-renacer-del-retablo-del-mar –, I mentioned to the gallery owner that I considered the processing of the images from another project for an institutional book for a regional government to be finished. A book? A book! The gallery owner's smile stretched all the way from Italy to my house. Our conversation had given him
an idea.

In less than a week, I had sitting on my table his suggestion of putting together a special edition book: largeformat 50 cm wide pages, boxed, with printed canvas covers both for the book and the slipcase, in a limited edition of 25 copies, with over a hundred carefully selected and previously unpublished photos, the majority of them occupying a whole page and with a certificate of authenticity.

La propuesta tenía para mí una poderosa atracción escondida. Exponer unas cuantas fotos sueltas del “hacer ojo” de nueve meses no dice casi nada del Horizonte de Vinaròs. Las fotos sueltas son poca cosa, aquí no valen los telegramas. Haciendo estas imágenes sentí que aquello que enfrentaba era de una perfección infinita, que se movía para mí, que jugaba conmigo abriendo y cerrando la puerta de una dimensión que comienza en su orilla. Era como bailar con el sol. Para entender mi diálogo con el Horizonte de Vinaròs son necesarias muchas fotos, es toda una historia, una conversación en toda regla. En ella se cuenta algo que debe traslucirse a través de muchas imágenes, a través de las muchas páginas de un libro. De un libro joya de gran tamaño cuya impresión yo podría controlar. Y firmé.

Quince días después tenía ante mis ojos la Prueba de Autor, oficial y certificada.

Miré y remiré el libro. Un pequeño grupo de amigos, expertos relacionados con la impresión, la fotografía, el arte, incluso el mar, me dieron su opinión, que contrasté con la mía propia. Viajó varios miles de kilómetros antes de ser aceptado en sociedad por todos los consultados y, al fin, puse mi sello al certificado.

Los primeros ejemplares pedidos han empezado a entregarse. El “Horizonte de Vinaròs” ya tiene su propia vida. Se me escapa de las manos.

Y no será una de mis colecciones personales, pero sé que yo también soy eso. Y me encanta cada foto.

The proposal held a hidden, powerful attaction for me. To exhibit a handful of photos from the "eye training" of nine months expresses next to nothing of the Vinaroz Horizon. The photos by themselves don't amount to much, telegrams don't count here. Capturing these images, I felt that what was before me was of an infinite perfection, that it moved for me, that it played with me, opening and closing the door into a dimension that began at its shore. It was like dancing with the sun. In order to understand my dialogue with the Vinaroz Horizon, many photos are necessary, it is a complete story, a genuine conversation. In it, what is told is something that should reveal itself through the many images, across the many pages of a special edition, largeformat book whose printing I had control over. So I signed up.

A fortnight later, before my eyes was the author's proof, official and certified.

I looked at the book again and again. A small group of friends – experts in the fields of printing, photography, art, even the sea – gave me their opinions, which I contrasted with my own. It travelled several thousand kilometres before being unanimously accepted by all those who were consulted, and finally, I put my seal of approval on the certificate.

The first copies that were ordered have begun to be delivered. The "Vinaroz Horizon" now has a life of its own. It has slipped out of my hands.

And, it won't be one of my personal collections, but I know I am also what it is. What's more, I love each and every photo in it.


DATOS DEL LIBRO / BOOK DETAILS
Tamaño de la caja / Slipcase size: 41 x 57 x 5 cm.
Tamaño del libro / Book size: 36 x 52 x 3,5 cm.
Páginas / pages: 106
Nº  fotos / photos: 104
Papel: Fotográfico, plastinado, doble cara, lustre, 325 gr.
Paper: Photographic, plastinated, double-sided, lustre, 325 gr.
Tapa: Lino impreso a color.
Cover: Canvas printed in color.
Impresión / printed by: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

 

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